El Retorno de la Seguridad Dura La NSS 2025 La NDS 2026 80

El Retorno de la Seguridad Dura: La NSS 2025, La NDS 2026 y el Nuevo Escenario Estratégico para América Látina.

Introducción: el regreso de la seguridad dura como eje del orden internacional

La National Security Strategy (NSS) 2025 y la National Defense Strategy (NDS) 2026 de Estados Unidos marcan un giro estructural en la arquitectura de seguridad global. Ambos documentos abandonan el enfoque expansivo, normativo y frecuentemente abstracto que caracterizó la política internacional posterior a la Guerra Fría, y retornan a una lógica clásica del poder: intereses vitales, soberanía, disuasión, equilibrio estratégico y uso legítimo de la fuerza cuando sea necesario.

 

Este viraje no solo redefine el rol histórico de Estados Unidos como garante del orden internacional unipolar, sino que reconfigura las expectativas, incentivos y márgenes de maniobra para aliados, socios y Estados periféricos. Para América Latina —y particularmente para México, Colombia y Ecuador— este nuevo paradigma abre una ventana de oportunidad estratégica, pero también eleva de forma sustancial los costos de la inacción, la ambigüedad política y la debilidad institucional..

La NSS y la NDS: implicaciones para la seguridad global

Desde una perspectiva estratégica, ambos documentos introducen tres transformaciones fundamentales:

1. Prioridad absoluta al interés nacional

Estados Unidos deja claro que ya no pretende sostener unilateralmente la estabilidad global ni asumir cargas desproporcionadas por la seguridad de terceros. La estabilidad internacional deja de ser un objetivo en sí mismo y pasa a ser una consecuencia derivada de la defensa eficaz de intereses nacionales concretos.

 

2. Revalorización del Estado-nación como actor central

La NSS y la NDS refuerzan el rol soberano del Estado como garante del orden interno y externo. Se reduce la dependencia de esquemas multilaterales intrusivos y se legitima el uso coordinado del poder militar, económico, tecnológico y coercitivo para proteger fronteras, infraestructuras críticas y cohesión social.

 

3. Integración entre seguridad interna y externa

La lucha contra el narcotráfico, el crimen transnacional, la migración irregular y el terrorismo deja de ser tratada como un asunto secundario o exclusivamente policial. Estos fenómenos se incorporan formalmente al núcleo de la seguridad nacional estadounidense, redefiniendo su política exterior hacia el hemisferio occidental.

 

El resultado es un sistema internacional más competitivo, menos tolerante con vacíos de poder y profundamente hostil a las “zonas grises” donde prosperan actores criminales y amenazas híbridas.

Impacto regional: el hemisferio occidental vuelve al centro estratégico

En el plano hemisférico, la NSS es explícita al señalar que América Latina constituye un espacio vital de seguridad. El denominado “corolario Trump a la Doctrina Monroe” implica que Washington no tolerará la consolidación de Estados fallidos, economías criminales, enclaves armados ni alineamientos estratégicos adversos con potencias rivales como China, Rusia, Irán o Corea del Norte.

 

Este enfoque genera dos efectos directos:

·    Mayor presión política y operativa sobre los gobiernos latinoamericanos para demostrar resultados verificables en control territorial, lucha contra el narcotráfico y crimen organizado.

·    Mayor disposición a cooperar, de manera pragmática y condicionada, con aquellos Estados que asuman la seguridad como política de Estado y no como retórica ideológica.

 

 

La región deja de ser periférica y vuelve a convertirse en un frente estratégico clave, especialmente ante la convergencia entre narcotráfico, terrorismo, migración irregular y redes criminales transnacionales.

Colombia: deterioro estructural y oportunidad estratégica

La situación de seguridad en Colombia evidencia un deterioro sostenido. El conflicto no ha desaparecido: se ha fragmentado, adaptado y expandido territorialmente. Los Grupos Armados Organizados mantienen control efectivo en amplias zonas, fortalecidos por economías ilícitas, tecnologías de bajo costo y debilidades estructurales del Estado.

 

 

El contexto preelectoral de 2026 amplifica los riesgos: violencia selectiva, presión armada sobre comunidades, amenazas a liderazgos políticos e intentos de interferencia en el proceso democrático. A esto se suman restricciones fiscales que limitan la sostenibilidad de una política de seguridad de largo plazo.

 

Paralelamente, el entorno internacional está cambiando. Los discursos globalistas y progresistas pierden peso frente a narrativas de orden, soberanía y control estatal. Colombia conoce este lenguaje. Durante los gobiernos de Álvaro Uribe se experimentó el principio de “paz mediante la fuerza”, hoy reincorporado como eje conceptual dentro de la Estrategia Nacional de Defensa estadounidense.

Esto exige abandonar enfoques ambiguos como la “paz total” y avanzar hacia una estrategia integral que combine:

 

 

·       Ofensiva sostenida contra economías ilícitas,

·       Recuperación real del control territorial,

·       Protección efectiva de la población civil,

·       Blindaje institucional del proceso electoral.

 

 

La cooperación estadounidense estará disponible, pero será estrictamente condicionada a resultados medibles.

 

 

Una decisión electoral acertada en mayo, acompañada de una alineación coherente con la Estrategia de Defensa y Seguridad de los Estados Unidos, puede abrir el camino para que Colombia recupere condiciones reales de estabilidad, orden y seguridad, permitiendo que el país vuelva a hacer realidad el espíritu de aquella estrofa del himno nacional: “Cesó la horrible noche”.

Ecuador: crisis de seguridad y redefinición del rol estatal

Si Colombia enfrenta deterioro, Ecuador atraviesa una crisis sistémica de seguridad. El año 2025 cerró como el más violento de su historia reciente, con tasas de homicidio comparables a escenarios de conflicto armado. La violencia se concentra en corredores estratégicos del narcotráfico, especialmente zonas portuarias y la franja costera.

 

La fragmentación de las organizaciones criminales y la militarización parcial de la respuesta estatal han logrado contener un colapso inmediato del orden público. Sin embargo, la persistente crisis penitenciaria y la incapacidad de desarticular las economías ilegales indican que la tendencia estructural no ha sido revertida. Más del 70 % de la población ha estado expuesta, directa o indirectamente, a dinámicas de violencia organizada, con efectos profundos en el tejido social, la actividad económica y la estabilidad política.

 

Desde la óptica de la NSS y la NDS, Ecuador ocupa una posición crítica: es un nodo logístico clave del narcotráfico global. Esto lo convierte simultáneamente en amenaza y socio estratégico potencial.

 

A diferencia de otros gobiernos regionales, el presidente Daniel Noboa ha comenzado a alinearse con este nuevo lenguaje estratégico. La declaración de emergencia para contratación de capacidades de seguridad, con una inversión superior a 170 millones de dólares, así como su postura firme frente a dinámicas transfronterizas, evidencian un cambio de rumbo.

 

 

No sería sorprendente con el apoyo de los Estados Unidos el surgimiento de un “Plan Ecuador”, orientado a modernizar inteligencia, fortalecer control marítimo y portuario, reformar el sistema penitenciario y construir una arquitectura de seguridad más estructural.

Colombia y Ecuador frente al narcoterrorismo: una agenda convergente

La convergencia entre la NSS, la NDS y las realidades de Colombia y Ecuador conduce a una conclusión central: el narcoterrorismo ha dejado de ser un fenómeno criminal para convertirse en una amenaza estratégica regional.

 

La intersección entre drogas, armas, corrupción, migración irregular y violencia política exige respuestas coordinadas, sostenidas y multilaterales en ejecución —aunque soberanas en control.

 

Ambos países pueden beneficiarse de:

 

  •  Cooperación avanzada en inteligencia estratégica,
  •             Operaciones conjuntas sobre corredores criminales,
  •            Blindaje electoral e institucional.
  •     Integración entre seguridad, política económica y  control territorial.

La nueva postura estadounidense no ofrece cheques en blanco, pero sí incentivos claros para quienes asuman la seguridad como política de Estado.

Conclusión: una ventana estratégica que no permanecerá abierta

La NSS 2025 y la NDS 2026 redefinen el orden de seguridad bajo parámetros más duros, realistas y exigentes. Para Colombia y Ecuador, este nuevo entorno no es neutral: incrementa riesgos, pero también ofrece oportunidades inéditas de reposicionamiento estratégico hemisférico.

 

 

Aprovechar esta ventana exigirá liderazgo político, coherencia estratégica y capacidad real de ejecución. En un mundo que regresa a la lógica del poder, la ambigüedad deja de ser opción. La seguridad vuelve a ocupar su lugar histórico: el cimiento sobre el cual se construyen estabilidad, gobernabilidad y desarrollo sostenible.

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3 comentarios en “El Retorno de la Seguridad Dura: La NSS 2025, La NDS 2026 y el Nuevo Escenario Estratégico para América Látina”

  1. Excelente artículo !!!!
    Felicitaciones
    Las naciones de América ya no pueden tener una ambigüedad, o se alinean o se auto deterioran…

  2. José A. Rodríguez

    América para los Americanos. La integración Americana para crear un imperio.
    Unidad de causas e intereses estratégicos y no de ideologias: sostenibilidad estratégica.
    La nueva agenda de Estados Unidos para mantener la hegemonía territorial, economica, social y militar en el continente Latino americano.

  3. Que buen análisis Fernando del contexto actual para el hemisferio y en especial para Colombia y Ecuador.

    Por algo se esta recorriendo ese camino por parte de US, algo muy parecido trataron de hacer con nuestro Ejército de Colombia bajo el precepto «Volver a lo básico», desafortunadamente fuera de contexto, sin la debida fundamentación y carencia de una campaña de implementación y fortalecimiento.

    Algo similar sucedió cuando se mal interpreto la Acción Unificada (UA por su siglas en ingles). Siempre he considerado que es el mejor camino para lograr consolidar áreas, zonas y territorios.

    Las FFAA de Colombia y del Ecuador han demostrado a través de su historia que han podido, pueden y podrán alcanzar un Control Territorial en donde se les de la misión, sin embargo, la desconexión del Gobierno con la implementación de estrategias planeadas a largo plazo y con una carencia total de conjuntez, no han permitido que en estos países se consolide una verdadera solución a la problemática social que trae con sigo la lucha contra el flagelo del narcotráfico y todos sus oscuros tentáculos.

    Colombia y Ecuador pueden encontrar en este nuevo enfoque de la NSS y la NDS un apalancamiento para cimentar su afrontamiento de sus problemáticas propias, pero esta solo perdurara si juntos «Estado y FFAA» trabajan con planes a largo plazo para conseguir una verdadera estabilidad territorial y no se limitan a esfuerzos a corto plazo que solo beneficial a gobernantes y comandantes de turno.

    Es ahí donde aun se evidencia la inmadurez de nuestras democracias y la necesidad de contar con liderazgos solidos y preparados que no solo se limiten a la retorica y al populismos como en la actualidad esta ocurriendo en nuestros países.

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